miércoles, 25 de julio de 2012
REUNION URGENTE CON DIRECCION
En la mañana de ayer, el comité de fábrica fue convocado por la dirección de Alcoa Amorebieta para una reunión urgente para tratar el tema de ir a trabajar el sábado 28, en dos turnos(mañana y tarde), que se trataba por motivos de problemas en primario con 32 placas (16 se trataron en fabrica y 16 de devolvieron a primario) y también alegando problemas en AB1 de planificación y una avería eléctrica, y que el tema de la bolsa de trabajo ha sido un malentendido entre ellos a la hora de comunicar lo que se quería(cosa creible o no). En la misma reunión el comité le dice a la dirección que se remite a lo que se saco en la nota tras la anterior reunión, diciendo que esto no es un caso puntual y que se debe a la mala planificacion,entre otras cosas, y que seguimos estando en disconformidad con ello, tras lo cual la dirección dice que va a hacer uso de las horas de flexibilidad recogidas en el convenio, y que será comunicado a la gente afectada para que venga este sábado... El comité volverá a reunirse este jueves día 26-7-12
domingo, 22 de julio de 2012
SOY MINERO
Isaac Rosa
Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.
Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.
Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.
Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio). Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.
Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.
Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.
En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.
En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.
La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.
Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.
Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón.
Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.
Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.
Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.
Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio). Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.
Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.
Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.
En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.
En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.
La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.
Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.
Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón.
viernes, 20 de julio de 2012
26-9-2012 HUELGA GENERAL
A pesar de ser mediados de Julio la actualidad y las agresiones no paran, nosotras tampoco podemos hacerlo. Por eso ESK junto a otros 7 sindicatos y más de 50 organizaciones sociales hemos convocado Huelga General para el próximo 26 de Septiembre.
Reunion de Comité
Hoy hemos mantenido una reunión del comité en la que hemos analizado la situació creada por un jefe de servicio al pedir "voluntarios" para trabajar en la AB1 mañana sábado y el día 31.
El comité está radicalmente en contra de trabajar fuera de los calendarios y más teniendo en cuenta que no es una producción atrasada sino "ir adelantando trabajo" como parece que ya se está haciendo en la marcha normal, por lo menos, de Terminaciones.
Es, además, inconcebible que se este planteando esto cuando hay rumores, fuertes rumores, de que el cargue de camiones, el embalaje y las ETTs, a causa de la producción, irian al paro proximamente.
Los precarios al paro y parte de la plantilla metiendo horas.
En fin, se ha colocado una nota en los tablones como comité pidiendo a la gente no secundar las pretensiones de la empresa.
El comité está radicalmente en contra de trabajar fuera de los calendarios y más teniendo en cuenta que no es una producción atrasada sino "ir adelantando trabajo" como parece que ya se está haciendo en la marcha normal, por lo menos, de Terminaciones.
Es, además, inconcebible que se este planteando esto cuando hay rumores, fuertes rumores, de que el cargue de camiones, el embalaje y las ETTs, a causa de la producción, irian al paro proximamente.
Los precarios al paro y parte de la plantilla metiendo horas.
En fin, se ha colocado una nota en los tablones como comité pidiendo a la gente no secundar las pretensiones de la empresa.
lunes, 16 de julio de 2012
17 y 18 de Julio movilizaciones contra los recortes
DRÁSTICO TIJERETAZO DEL GOBIERNO ESPAÑOL
Sindicatos y colectivos sociales responderán en la calle a Rajoy
Sindicatos y colectivos sociales responderán en la calle, los días 17 y 18 de julio, a «la mayor recorte social de los últimos tiempos». Habrá concentraciones ante la sede de Lanbide y el Servicio Navarro de Empleo, y al día siguiente caceroladas ruidosas en 21 comarcas de Euskal Herria. Amaiur, por otro lado, rechazó «el mayor y más reaccionario paquete de recortes y agresiones sociales». Pidió a la sociedad vasca que se oponga y exigió un marco soberano.Los colectivos sociales y sindicales que convocaron en Hego Euskal Herria la pasada huelga general del 29 de marzo anunciaron ayer movilizaciones para los días 17 y 18 de julio en 21 comarcas de Hego Euskal Herria como respuesta a las medidas del Gobierno español del PP que suponen «el mayor recorte social de los últimos tiempos». Las centrales sindicales presentes en la rueda de prensa fueron ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, Hiru, CGT-LKN y CNT.
Olatz Igartua, de Gazte Independentistak, Salvador Cañero, de la Asamblea de Parados de Santurtzi, Arantza Fernández de Garaialde, de STEE-EILAS, y Dabid González, de CGT-LKN, acompañados por Periko Solabarria, recordaron que el 17 de julio a las 11.00 se concentrarán ante las oficinas de Lanbide en Bilbo, Basauri, Barakaldo, Erandio, Gernika y Iurreta, en Bizkaia. En Gipuzkoa serán en Tolosa, Eibar, Arrasate, Azpeitia, Errenteria y Donostia. En Araba las concentraciones ante Lanbide se desarrollarán en Laudio, Gasteiz y Oion, mientras que en Nafarroa se extenderán por las oficinas del Servicio Navarro de Empleo entre las poblaciones de Iruñea, Lizarra, Tafalla, Tutera, Altsasu y Doneztebe.
Al día siguiente, día 18 de julio, a las 19.00 se orgnizarán «caceroladas-concentraciones ruidosas en los lugares habituales de las comarcas», explicaron en la rueda de prensa.
En la comparecencia pública los cuatro portavoces de más de medio centenar de colectivos sociales y sindicales manifestaron la confianza en que «la movilización social sea la vía para mostrar nuestro rechazo a estos recortes y para conseguir el cambio de las políticas».
La respuesta no terminará ahí, puesto que los contactos entre todos los grupos se han intensificado estos días para hacer frente «al mayor recorte de los últimos tiempos» porque, en realidad, lo que ha llevado adelante el Gobierno de Mariano Rajoy, «supone meter mano en el bolsillo de la mayor parte de la población, ya que se van a recortar los ingresos de las personas en desempleo, las pensiones, las prestaciones por dependencia y los salarios del personal al servicio de las administraciones públicas (eliminando una paga extra y varios días festivos)».
Porque a su juicio, «la salida justa a la crisis consiste en la no aplicación de los recortes y en un cambio radical de las políticas fiscales y sociales». Por lo que pidieron «la retirada de los recortes» e hicieron un llamamiento «a todas las instituciones de Hego Euskal Herria que no las apliquen».
Destacaron como medida negativa la subida del IVA que «va a encarecernos los productos que compramos» y rechazaron la rebaja de las cotizaciones sociales «que tiene por objetivo aumentar los beneficios empresariales». De hecho, los Técnicos de la Hacienda estatal, agrupados en la organización Gestha, aseguraron que la subida del IVA en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa costará 436 euros a cada hogar y en Nafarroa subirá hasta los 522 euros.
Los portavoces de los colectivos sociales y sindicales denunciaron además que los recortes se producen porque el Gobierno español del PP «ha decidido dar 100.000 millones a la banca para tapar sus agujeros. Para esto sí hay dinero», por lo que denunciaron que «se está quitando dinero a la población para dárselo a la banca. Es una política injusta e inmoral».
Olatz Igartua, de Gazte Independentistak, Salvador Cañero, de la Asamblea de Parados de Santurtzi, Arantza Fernández de Garaialde, de STEE-EILAS, y Dabid González, de CGT-LKN, acompañados por Periko Solabarria, recordaron que el 17 de julio a las 11.00 se concentrarán ante las oficinas de Lanbide en Bilbo, Basauri, Barakaldo, Erandio, Gernika y Iurreta, en Bizkaia. En Gipuzkoa serán en Tolosa, Eibar, Arrasate, Azpeitia, Errenteria y Donostia. En Araba las concentraciones ante Lanbide se desarrollarán en Laudio, Gasteiz y Oion, mientras que en Nafarroa se extenderán por las oficinas del Servicio Navarro de Empleo entre las poblaciones de Iruñea, Lizarra, Tafalla, Tutera, Altsasu y Doneztebe.
Al día siguiente, día 18 de julio, a las 19.00 se orgnizarán «caceroladas-concentraciones ruidosas en los lugares habituales de las comarcas», explicaron en la rueda de prensa.
En la comparecencia pública los cuatro portavoces de más de medio centenar de colectivos sociales y sindicales manifestaron la confianza en que «la movilización social sea la vía para mostrar nuestro rechazo a estos recortes y para conseguir el cambio de las políticas».
La respuesta no terminará ahí, puesto que los contactos entre todos los grupos se han intensificado estos días para hacer frente «al mayor recorte de los últimos tiempos» porque, en realidad, lo que ha llevado adelante el Gobierno de Mariano Rajoy, «supone meter mano en el bolsillo de la mayor parte de la población, ya que se van a recortar los ingresos de las personas en desempleo, las pensiones, las prestaciones por dependencia y los salarios del personal al servicio de las administraciones públicas (eliminando una paga extra y varios días festivos)».
«Hay alternativa»
En este encuentro ante la prensa, representantes sindicales y de los colectivos sociales advirtieron de que «hay alternativas reales» frente a los recortes, lo que se necesita «es voluntad política para aplicar políticas distintas».Porque a su juicio, «la salida justa a la crisis consiste en la no aplicación de los recortes y en un cambio radical de las políticas fiscales y sociales». Por lo que pidieron «la retirada de los recortes» e hicieron un llamamiento «a todas las instituciones de Hego Euskal Herria que no las apliquen».
Destacaron como medida negativa la subida del IVA que «va a encarecernos los productos que compramos» y rechazaron la rebaja de las cotizaciones sociales «que tiene por objetivo aumentar los beneficios empresariales». De hecho, los Técnicos de la Hacienda estatal, agrupados en la organización Gestha, aseguraron que la subida del IVA en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa costará 436 euros a cada hogar y en Nafarroa subirá hasta los 522 euros.
Los portavoces de los colectivos sociales y sindicales denunciaron además que los recortes se producen porque el Gobierno español del PP «ha decidido dar 100.000 millones a la banca para tapar sus agujeros. Para esto sí hay dinero», por lo que denunciaron que «se está quitando dinero a la población para dárselo a la banca. Es una política injusta e inmoral».
El IVA subirá en setiembre pero con tipos cambiados
El Consejo de Ministros certificó ayer, entre otras medidas, el alza del IVA -que será a partir del 1 de setiembre-, la bajada de la prestación por desempleo y la supresión en 2012 de la paga extra de navidad además de la reducción de días libres a los funcionarios del Estado. La espectacular proporción del ajuste es el equivalente, según el Ejecutivo español, a 65.000 millones de euros en dos años y medio.
Una de las medidas más esperadas era saber cuándo entraba en vigor la subida del IVA, decisión que el Gobierno de Mariano Rajoy ha aplazado al 1 de setiembre. Según el ministro Cristóbal Montoro, se ha elegido esta fecha para no «distorsionar la actividad económica y por ser técnicamente la más operativa» y, supuestamente, para favorecer al turismo.
Pero el IVA no sufre solo modificación en sus tipos general (pasa del 18 al 21%) y reducido (del 8 al 10%), sino que también se produce un trasvase de productos del tipo reducido al general. Así, transportes, hostelería y los bienes de la cesta de la compra se mantienen en el reducido, pero dan el salto al general actividades como cadenas de peluquería y estética, discotecas, servicios funerarios, espectáculos, gafas y lentillas.
Por su parte, el tipo superreducido, que grava con un 4% productos como los alimentos básicos, no se tocará.
Por otra parte, los nuevos parados verán reducida su prestación por desempleo a partir del séptimo mes, al pasar del 60% al 50% del cobro de la base reguladora, aunque no se modificará la duración máxima de esta ayuda, 24 meses.
Además, Montoro añadió que el 1 de enero de 2013 se suprimirá la deducción fiscal por adquisición de vivienda, al igual que el tipo superreducido del 4% para la compra de nueva vivienda, que pasará al reducido, del 10%. Dentro del impuesto de sociedades, se produce un incremento transitorio de los pagos fraccionados, al elevarse el importe mínimo del 8 al 12%.
Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció que este mes se aprobará la liberalización del transporte ferroviario y aeroportuario, la flexibilización y acceso al mercado del alquiler y se acometerán reformas en la ley del transporte terrestre.
En la rueda de prensa, Sáenz de Santamaría indicó además que también se aprobará este mes de julio una ley para paliar el problema del déficit de tarifa eléctrica, que implicará cambios en el «esquema fiscal energético».
Por su parte, está previsto que se liberalicen también los servicios profesionales y aprobar la Ley de Unidad de Mercado para homogeneizar las licencias de apertura de negocios.
Una de las medidas más esperadas era saber cuándo entraba en vigor la subida del IVA, decisión que el Gobierno de Mariano Rajoy ha aplazado al 1 de setiembre. Según el ministro Cristóbal Montoro, se ha elegido esta fecha para no «distorsionar la actividad económica y por ser técnicamente la más operativa» y, supuestamente, para favorecer al turismo.
Pero el IVA no sufre solo modificación en sus tipos general (pasa del 18 al 21%) y reducido (del 8 al 10%), sino que también se produce un trasvase de productos del tipo reducido al general. Así, transportes, hostelería y los bienes de la cesta de la compra se mantienen en el reducido, pero dan el salto al general actividades como cadenas de peluquería y estética, discotecas, servicios funerarios, espectáculos, gafas y lentillas.
Por su parte, el tipo superreducido, que grava con un 4% productos como los alimentos básicos, no se tocará.
Por otra parte, los nuevos parados verán reducida su prestación por desempleo a partir del séptimo mes, al pasar del 60% al 50% del cobro de la base reguladora, aunque no se modificará la duración máxima de esta ayuda, 24 meses.
Además, Montoro añadió que el 1 de enero de 2013 se suprimirá la deducción fiscal por adquisición de vivienda, al igual que el tipo superreducido del 4% para la compra de nueva vivienda, que pasará al reducido, del 10%. Dentro del impuesto de sociedades, se produce un incremento transitorio de los pagos fraccionados, al elevarse el importe mínimo del 8 al 12%.
Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció que este mes se aprobará la liberalización del transporte ferroviario y aeroportuario, la flexibilización y acceso al mercado del alquiler y se acometerán reformas en la ley del transporte terrestre.
En la rueda de prensa, Sáenz de Santamaría indicó además que también se aprobará este mes de julio una ley para paliar el problema del déficit de tarifa eléctrica, que implicará cambios en el «esquema fiscal energético».
Por su parte, está previsto que se liberalicen también los servicios profesionales y aprobar la Ley de Unidad de Mercado para homogeneizar las licencias de apertura de negocios.
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