
El valor de la movilización
A pesar de que será difícil encontrar una Huelga General tan vapuleada desde la patronal, los responsables institucionales, algunas organizaciones sindicales y casi toda la prensa antes y después de su celebración, la Huelga General del día 21 ha sido un éxito que ha permitido salir del agujero ideológico de “paguemos esta crisis a escote” y nos ha situado en la línea de salida para hacer que la crisis la paguen quienes la han creado. Y en ese sentido han errado quienes querían evitar que organizaciones sindicales de clase así como, como miles de trabajadores y trabajadoras hiciéramos un análisis propio de la crisis y diéramos una respuesta fuera del control de los diferentes poderes.
El mensaje de la movilización, de las decenas de miles de huelguistas y manifestantes, fue claro: hoy y aquí es posible hacer frente a la crisis, hacer frente a la patronal y a las políticas gubernamentales que cargan la crisis a nuestras espaldas. Porque aún asumiendo como cierto que la movilización del día 21 no se sitúa en los términos de otras huelgas generales, el grado de movilización lograda, expresada de manera clara en las manifestaciones de las cuatro capitales, muestra que la movilización no era sólo necesaria sino que era posible y que había que hacerla.
Una huelga necesaria y útil
En parte de la sociedad, así como en muchos de los centros de trabajo, esta movilización y el proceso hacia ella ha puesto en el centro del debate no la crisis económica sino los efectos sociales de la crisis; se ha hablado de quien la ha provocado y quien la ha de pagar y de lo erróneo de las políticas gubernamentales. Una movilización, en fin, que ha servido para sacar a la luz la irracionalidad del sistema capitalista que pone en riesgo el futuro mismo del planeta.
En segundo lugar esta movilización, ha dado el pistoletazo de salida a la confrontación con la patronal más allá del marco de la fábrica, sacando del aislamiento a los trabajadores y trabajadoras que vienen haciendo frente a la patronal empresa a empresa; ha servido de aliento para esas 160.000 personas que han engrosado las cifras de desempleo en el más puro anonimato y, también, a quienes sufren procesos de desahucio por no poder hacer frente a los créditos hipotecarios.
Esta huelga también ha sido útil porque en medio de una fuerte ofensiva por el “diálogo social”, que para la patronal significa alcanzar cuotas de reducción en las cotizaciones a la Seguridad Social, vía libre a los E.R.E.s y reforma del mercado laboral y para el Gobierno “paz social” para gestionar la crisis, esta movilización sitúa el listón allí donde tiene que estar: en la defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y la exigencia de un giro de 180º en las políticas públicas.
Es hacia delante a donde tenemos que mirar.
Debemos mantener el pulso. La patronal sigue en sus trece y los gobiernos siguen mirando para otro lado incluso negando que esta crisis este suponiendo ningún recorte de derechos para los trabajadores y trabajadoras. Para estos gobiernos ¿Dónde queda el derecho al empleo y a unos ingresos que te permitan vivir con dignidad?
Siendo este el reto que tenemos por delante, tendremos que trabajar por construir, en lo concreto, las alianzas sindicales y sociales más amplias; y en lo concreto significa que nuestra apuesta por la unidad Sindical es firme, pero tan firme como lo es, que la única unidad posible es la que pasa por el compromiso de confrontación ante la patronal que quiere hacernos pagar la crisis y ante los gobiernos que no nos defienden, y no lo contrario.
Seguiremos trabajando desde el convencimiento de que la lucha es el camino, que en ese camino encontraremos cada vez mas gente que quiera luchar por sus derechos y sabiendo, que mas pronto que tarde saldremos de nuevo a la calle los y las trabajadoras como lo hicimos el 21 para seguir defendiéndonos y reivindicando un nuevo modelo social.
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